Vendiendo Espejitos

  • 21 Febrero, 2018
  • Staff HDB
  • Columnas
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por Héctor Bencomo

Cuando los boletines de prensa hablan de los refuerzos que vienen para tal o cual equipo del beisbol mexicano, es natural que se llenen de elogios para esos jugadores que han tenido buen pasado. Es trabajo del equipo es venderle al aficionado la idea de que se contratan buenos jugadores.

Pero cuando un súper estrella viene a México no es porque esté en su mejor momento, sino porque sus mejores días han pasado de largo y acepta ganar mucho menos de lo que algunas vez obtuvo, por ejemplo, en las Ligas Mayores. También algunas veces es la última opción que tienen para aspirar a ganar alrededor de 8 mil dólares mensuales, que en ningún otro trabajo (no profesional) les van a pagar.

Y no es querer hacer leña del árbol caído, sino simplemente decirle al aficionado que no todo lo que brilló es oro. Beisbolistas con gran palmarés terminan regresando en menos de un mes a su tierra. Este año por la doble temporada los calendarios de juegos son estrechos y el extranjero que no rinda pronto, se va a ir. Lo malo es que tienen hasta tres equipos para probar suerte en el año beisbolero de verano.

Este es solo un extracto de la columna de Héctor Bencomo para leer la completa ir a la página oficial de Hitazo

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