Los Broncos de Reynosa y su primer campeonato.

Los Broncos de Reynosa llegaron a la Liga Mexicana, en la temporada de 1963, después de haber actuado en circuitos minoritarios como la Liga Otoñal de Monterrey.

Desgraciadamente, su debut fué un tanto frío, como que quedaron en el último lugar. Sin embargo, a la gente le gusto el equipo, sobre todo porque se trataba de un conjunto de gran bateo. Mucho poder había en esa escuadra, en donde el venezolano Domingo Carrasquel se llevaba la palma.

El hombre que cubría las paradas cortas, bateó un total de 32 cuadrangulares, para encabezar a una hilera de poderosos bateadores como Herminio Cortés, Humberto Guerrero, Luis Zayas, Celso Oviedo, etc., Mas como el pitcheo no le funcionara, tuvieron que cargar con el farol rojo.

Un año después, ingresó a la Liga los Charros de Jalisco y en Reynosa se desilusionaron cuando en 1967, los Charros, que habían ingresado a la Liga después de ellos, les ganaba la carrera al primer lugar.. Mucho tiempo tuvo que pasar y bastantes fueron los hombres que se hicieron cargo de la novena, para que ésta se metiera a los primeros planos.

Primero fué Ray Garza Gómez, después, Santos Amaro, Beto Palafox, John Schaive, Bankhead, hasta llegar a Luis Arroyo. Este hombre se hizo cargo de la escuadra en 1967 y los llevó hasta un segundo lugar, que fué ruidosamente festejado. La llegada de hombres como James Horsford, Oscar Rodríguez, Daniel Morejón, Rodolfo Sandoval, fue como una bendición.

Los Broncos cambiaron mucho con ellos. Antes, había tenido un señor de nombre Frank Barnes, quien dejó huella en la Liga. Su 1.58 de porcentaje en carreras limpia es verdaderamente impresionante.

En el 68 quedaron en quinto lugar, a pesar de las 20 victorias de Horsford. Arroyo dejó el timón después de ello, que le fue entregado a Miguel Sotelo. Y Miguel respondió a la confianza en él depositada. Y apoyado por dos compañeros de cuando jugaba en el Puebla, Rodolfo Sandoval y Jorge Fitch, hizo un gran trabajo. Tuvo gran apoyo de sus equiperos y pudo darle a Reynosa, el primer gallardete de su historia.

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