El adiós del parque Cuauhtémoc

Por: José E. Tijerina

El lanzamiento vino hacia el pentágono, José Manuel “Goyito” Ortiz saco un rola al short stop, este recogió la esférica, hizo el tiro al inicialista y el pitcher Guadalupe Salinas sacaba el tercer out para terminar el encuentro y de paso, para cerrar la historia del inolvidable y legendario parque Cuauhtémoc de la Calzada Victoria.

El 8 de agosto de 1976 finalizaba toda una era del beisbol en Monterrey. La vieja casa de los Sultanes albergaba el último partido de la temporada entre los Sultanes y los Broncos de Reynosa, que habían salido vencedores.

Las destartaladas tribunas de madera y el techo de lámina del viejo inmueble quedaban como parte de la historia y la nostalgia de los viejos aficionados al beisbol de la capital industrial de México. Ahí, en aquel lugar habían vibrado y disfrutado en infinidad de ocasiones con las incomparables hazañas de sus grandes ídolos del diamante. El legendario inmueble había permanecido como mudo testigo de los formidables duelos escenificados entre el Carta Blanca, Industriales y Sultanes ante sus equipos rivales a lo largo de 38 temporadas.

La inauguración del legendario inmueble aconteció el 8 de marzo de 1940, con un partido entre el Carta Blanca de Monterrey y una novena de estelares de las Ligas Menores de los Estados Unidos, denominado, “Minor League Stars”.

El Carta Blanca había debutado el año anterior(1939), pero los reineros jugaron en el anterior parque Cuauhtémoc, el cual tenía acceso por la avenida del mismo nombre. En ese escenario jugó el Carta Blanca su primer partido de exhibición el 25 de marzo de 1939, ante la novena de Cuauhtémoc y Famosa.

Cargando el mote de Carta Blanca, el club local se cambió al segundo parque, el original parque Cuauhtemoc, donde el equipo Monterrey fue conocido como Industriales y posteriormente como Sultanes, a los que también llamaron “Fantasmas Grises”.

El original parque Cuauhtémoc tenía la caseta del club local por el lado de la tercera base. A partir de 1940, cuando el parque tuvo sus accesos por la calle Calzada Victoria, el dugout del Monterrey siempre estuvo por primera base.

El 13 de agosto de 1940 se realizó el primer juego nocturno en el desaparecido inmueble. El Carta Blanca enfrentó a los Alijadores de Tampico en un encuentro que fue suspendido en la cuarta entrada, debido a un torrencial aguacero.

Por su diamante desfilaron figuras de enorme categoría como Epitacio “La Mala”Torres, quien llegó al club en 1939 para situarse como uno de los ídolos inolvidables de todos los tiempos. Figuras legendarias como Lázaro Salazar, Daniel Rios, Roy Campanella y Claro Duany por citar a algunos, se encargaron de escribir una bella historia bordada en fantasía, teniendo como testigo las candilejas del añorado inmueble. No debemos olvidar al ” Clipper” Montemayor, a Agustin Bejerano, Indian Torres, Pablo Garcia y posteriormente a figuras del mismo calibre como Eddie Moore, Vinicio García, Eddie Locke, Alonso Perry, Panchillo Ramírez, Jose Ramón López, Evelio Hernández, Julius Grand y James Horsford.

Héctor Espino ocupa un capitulo aparte en la historia del parque Cuauhtémoc. De sus entrañas surgió a la fama el mejor bateador mexicano de todos los tiempos. El incomparable bateador derrochó categoría imprimiendo su nombre con letras de oro en los libros de récords del beisbol mexicano, gracias a que muchos batazos históricos fueron conectados en el diamante de la Calzada Victoria.

Aquel recinto que oficialmente fuera la casa del beisbol y que albergara durante muchos años la historia de Carta Blanca, Industriales y posteriormente Sultanes, irónicamente fue convertido en campo de futbol. En la actualidad es parte del estacionamiento de una empresa mueblera. Sin embargo, el recuerdo de uno de los diamantes más famosos del beisbol mexicano seguirá en la mente de los viejos aficionados locales, que, orgullosamente hoy asisten a disfrutar del más moderno y funcional de todos los estadios de América Latina,el Estadio Monterrey.

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