Aun viene lo mejor para mi carrera en 2018, Many Machado

Manny Machado ya ha ganado dos Guantes de Oro, ha asistido tres veces al Juego de Estrellas, ha terminado en tres ocasiones entre los 10 primeros en la votación al premio Jugador Más Valioso de la Liga Americana y ha conectado al menos 30 cuadrangulares en cada una de las últimas tres campañas.

Sin embargo, a los 25 años, la joven estrella de los Orioles iniciará esta campaña con mucho que demostrar.

Demostrar que puede defender el campocorto, la posición que siempre ha querido defender, en el más alto nivel. Demostrar que su cuerpo puede mantenerse sano tras dos cirugías de rodilla en la más exigente de las posiciones del cuadro interior.

Demostrar que puede ser un líder de los Orioles en la que será su última temporada antes de la agencia libre, y demostrar una vez más que sus críticos estaban equivocados.

Machado todavía odia ver los videos. Sus errores allí, a la vista de todos. Son el recuerdo de un Machado más joven y volátil, una combinación con la que se ganó una no muy deseada fama: joven, talentoso y temperamental.

Estuvo el espectáculo del 2014 ante Oakland, cuando Machado pensó que Josh Donaldson lo había tocado muy duro y, más adelante en la serie, se vengó lanzando su bate hacia Donaldson en la tercera base. Aquello causó que se vaciaran las bancas.

En junio del 2016, Machado se fue hasta el montículo después de que el dominicano Yordana Ventura, el ya fallecido pitcher de los Reales, lo golpease en la espalda con una recta de 99 millas por hora. Machado lanzó un golpe, causando una reyerta, y fue expulsado del juego junto a Ventura.

Alonso y Jon Jay, dos nativos de Miami que han servido como mentores para Machado, se lo dejaron claro: Hay una forma correcta de hacer las cosas y otra muy distinta es comportarse como él lo había hecho.

En ese sentido, la gente cercana a Machado afirma que ha habido cambios sutiles en los últimos años. Ha entendido -gracias en buena medida a gente como Alonso y Jay- que sus acciones y sus palabras tienen consecuencias.

Las rodillas le molestan de vez en cuando, un recordatorio de lo que Machado resume como “dos años terribles” de su juventud. Pero también son el motor detrás del pelotero élite en el que se ha convertido.

Fueron dos años duros de rehabilitación, de horas dedicadas a regresar mejor que antes.

Machado se convirtió en uno de los mejores jugadores en las Grandes Ligas. Tras volver de la rehabilitación, fue el único que disputó los 162 juegos en el 2015, en la que fue convocado al Juego de Estrellas, ganó su segundo Guante de Oro en la tercera base y terminó en el el cuarto puesto en la votación del Jugador Más Valioso de la Liga Americana.

La siguiente temporada, disputó 157 compromisos y bateó .294/.343/.533, además de establecer topes personales con 37 jonrones y 96 anotadas.

Claro que lo ha pensado. En un invierno inundado por rumores de cambio, Machado sabe que su tiempo en Baltimore podría estar cerca del final.

Se espera que Machado consiga un contrato récord si llega a la agencia libre. De ser ése el caso, le gustaría que los fanáticos de los Orioles recordasen algunas cosas.

Por sobre todas las cosas este año, Manny Machado quiere ganar. Es algo a lo que hace referencia con frecuencia, algo que refrenda su familia. Si ésta será su última campaña en Baltimore, quiere que sea algo especial..

Compartir:
s

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: