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Héctor Espino y el equipo Process Albe

HECTOR ESPINO, vistiendo la franela del equipo Process Albe en el año 1958, Espino es el cuarto de la fila superior, de izquierda a derecha.

El equipo Process Albe participaba en la categoría de primera fuerza de su natal Chihuahua, era dirigido por Raúl Alvarez.

Hector Espino era la gran atracción en el béisbol local, un extraordinario bateador y un magnifico parador en corto.

HECTOR ESPINO a la edad de 18 años era un joven con un gran ímpetu, con un poder avasallador y con una desición inquebrantable.
Los llanos polvorientos de algunas colonias de Chihuahua fueron testigos fieles de la contundencia de sus batazos.

Su categoría era imponente, su bat seguía tronando y sus cañonazos causaban la admiración de los espectadores en cualquier parque de pelota en donde se presentaba con el equipo que dirigía Raúl Alvarez.

Rinde homenaje LMB a el más grande… Héctor Espino

Ciudad de México.- Un día como hoy pero de 1939, nació en Chihuahua, “El Babe Ruth mexicano”, Héctor Espino, y como homenaje retirarán el número 21 de todos los equipos de la Liga Mexicana de Beisbol, informó El Salón de la Fama.

Además hoy se cumplan 80 años de su nacimiento por lo que se nombrará el Día Nacional de Héctor Espino y todos los equipos jugarán con el número 21 en su honor; luego retirarán el mítico número.

El también conocido como “El Superman de Chihuahua” conquistó 18 títulos en 24 temporadas como jugador profesional en verano e invierno.

Con Monterrey, Tampico, Unión Laguna, León, Saltillo, Monclova y el México, tuvo promedio de .335 de bateo con 453 jonrones y mil 573 carreras remolcadas.

Ganó cuatro títulos de cuadrangulares y seis de bateo. Los Naranjeros de Hermosillo le rindieron un merecido en homenaje en 1976.

Fue miembro de los Sultanes de Monterrey y los Alijadores de Tampico en la Liga Mexicana de Beisbol (verano) durante la década de los sesenta y los setenta y de los Naranjeros de Hermosillo en la Liga Mexicana del Pacifico (invierno) durante los setenta, entre otros clubes.

Espino jugó las posiciones de jardinero y primera base.

En 1988 fue inmortalizado, por designación directa, al Salón de la Fama del Béisbol Profesional de México, y su estatua recibe sonriente a los visitantes del museo. Otra estatua, con la carabina al hombro, se alzó en su natal Chihuahua, y el Estadio de los Naranjeros de Hermosillo, Sonora, lleva su nombre.

Héctor Espino es recordado en el mundo como uno de los más jonroneros de la historia del béisbol profesional con 881, por encima de los 868 de Sadaharu Oh de Japón o de Barry Bonds con 762 en las Mayores y Hank Aaron con 755; también Babe Ruth con 714 en Grandes Ligas.

Murió en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, un 7 de septiembre de 1997 debido a un infarto

El debut de Héctor Espino

Héctor Espino debutó con los Sultanes de Monterrey el 8 de abril de 1962 en un partido de exhibición en el Estadio Saltillo, un parquecito que estaba frente a la alameda de la capital coahuilense. El joven pelotero estuvo desbordado conectando un par de sencillos en el juego de la mañana y conecto tres cuadrangulares por la tarde en cuatro turnos legales.

El 14 de abril fue un día histórico para la LMB, con el debut del ” Bambino de Chihuahua” en un partido efectuado en el parque del Seguro Social ante los Tigres Capitalinos. Héctor Espino conectó imparable en su primer turno al bat ante un lanzamiento de Blas Arredondo, en juego que fue ganado por los Tigres 4-3.

El primer cuadrangular de su carrera lo conectó el 18 de abril, teniendo como escenario el Parque Jaime J. Merino de Poza Rica ante un lanzamiento de Román Ramos.

Su debut en el Parque Cuauhtémoc de Monterrey fue el 27 de abril ante el Águila de Veracruz, colocado como quinto bat y cubriendo el jardín izquierdo.

La llegada de Héctor Espino fue fundamental y determinante para que los Sultanes de Monterrey lograran su quinto titulo en 1962.

Los seguidores Sultanes tuvieron el privilegio de ver debutar al sensacional Héctor Espino, quien tuvo un gran inicio de su carrera en el béisbol, ganando de calle el nombramiento como mejor Novato del Año.

Los últimos días de el más grande, Babe Ruth

Por: Paco Gómez de la Fuente

El 13 de junio de 1948 fue el dia escogido para festejar el aniversario número 25 del Yankee Stadium, y Babe Ruth, quien lo “estrenó” con un kilométrico jonrón estaba decidido a formar parte de los festejos. El Bambino tenía ya un buen tiempo luchando contra el cancer de garganta.

Tanto su esposa como los médicos que lo atendían habían sido muy cuidadosos para evitar que se enterara del fatal diagnóstico, pero el sospechaba que algo no andaba del todo bien. “Las termitas me están carcomiendo”, le dijo a Connie Mack cuando éste fue a visitarlo.

La cirugía había retardado temporalmente el avance de la maligna enfermedad, pero los daños ya eran muy severos. Su potente voz de antaño se había convertido en un mero susurro rasposo.

Sus ex-compañeros de equipo llenaban el vestidor del Yankee Stadium cuando Ruth hizo su arribo. Los supervivientes de 1923 habían sido convocados para sostener un partido de exhibición de no mas de tres entradas contra un equipo formado por veteranos de otros años.

Definitivamente, Ruth estaba muy lejos de poder tomar parte en el juego.

Sus amigos lo ayudaron a sentarse en una de las bancas del vestidor, y lo ayudaron también a ponerse un uniforme de los Yankees que lucía enorme en su cuerpo tan disminuido.

Alguién se acercó y le puso sobre los hombros su inseparable abrigo de pelo de camello. Estaba lloviendo afuera y el dugout de tercera base, de donde saldría al ser presentado, estaba frío y húmedo. Tomó un guante de los que estaban de moda en esos momentos, y dijo en son de broma: “Dios mío, podrías atrapar un balón de basquetbol con esta cosa”. Los demás veteranos soltaron la carcajada mientras Ruth ponía el guante en su cara y se asomaba por las hendiduras como si fuera una careta de catcher.

Uno por uno sus viejos amigos fueron siendo presentados en medio de los gritos y porras de la multitud. Finalmente, la voz de Mel Allen retumbó en las bocinas del estadio: “George Herman Ruth…Babe Ruth”.

Entonces – relataría después el cronista deportivo W.C. Heinz – Ruth se despojó del abrigo que lo cobijaba, y usando un bat como bastón “salió al terreno de juego en medio de un ruido que ningún hoimbre conocía mejor que él “. Se dirigió al home plate, donde fue recibido por Ed Barrow, ahora con 80 años encima y retirado del cargo de Gerente General de los Yankees, quien había sido manejador de los Medias Rojas cuando Ruth jugó con ese equipo 30 años antes.

Barrow lo abrazó y aquellos dos hombres tan frágiles permanecieron abrazados durante varios segundos balanceandose lentamente.

Después, Ruth se paró frente al micrófono y se las arregló para decir algunas palabras con su voz ronca. Dijo sentirse todavía orgulloso de haber conectado el primer jonrón en el Yankee Stadium, y que era muy agradable ver nuevamente a sus viejos camaradas.

Mientras los demás veteranos ocupaban sus lugares en el terreno de juego para el partido de exhibición, Ruth fue conducido nuevamente a los vestidores. Joe Dugan le acercó una cerveza. “Como están las cosas, Jidge” ( holandés ) que era como le decían algunos de su viejos compañeros a Ruth.

“Joe, me estoy muriendo”, le contestó el Babe, y comenzó a llorar.

Muy pronto regresó al hospital, donde repartía autógrafos, veía el beisbol por televisión y escuchaba a su mujer leer algunas de los cientos y cientos de cartas y tarjetas que le llegaban todos los días, y siempre hacia su mejor esfuerzo para recibir a los amigos que lo visitaban.

El 26 de julio tuvo las fuerzas suficientes para asistir al estreno de la película “The Babe Ruth History”, aunque tuvo abandonó la sala antes de que esta terminara. Era muy sentimental, y lamentaba no haberse tomado un poco de tiempo para enseñarle a William Bendix, el actor que lo interpretaba como hacerle swing a la pelota de manera mas convincente.

“Todas mis obligaciones están cumplidas”, le dijo unos días mas tarde a su esposa. “Ahora voy a descansar y a tomar las cosas con calma”.

Babe Ruth murió de cáncer a las 8:01 de la noche del 16 de agosto de 1948. Tenía 53 años de edad.

Hacía muchísimo calor en Nueva York, pero mas de 100 000 personas se dieron cita para ver el cuerpo de Ruth tendido en el Yankee Stadium. Muchos de ellos lloraban. Algunos padres levantaban a sus hijos pequeños para que muchos años después pudieran platicar que habían visto de cerca la cara del mejor jugador de beisbol de la historia.

“Honestamente yo no podría decir que apruebo la manera en que Ruth vino a cambiar al beisbol”, dijo Ty Cobb, “pero lo cierto es que él fue el tipo mas natural y sin poses que yo haya conocido jamás. Veo al futuro y espero poder reunirme otra vez con él algún día”.

“Lo voy a extrañar”, dijo por su parte Ed Barrow con los ojos llorosos, Y lo voy a extrañar porque era el mas extrovertido e irreverente de todos los que yo haya conocido”.

Los viejos camaradas de Ruth cargaron el ataud. “Cristo, daría 100 dólares por una cerveza helada”, le dijo Joe Dugan a Waite Hoyt.

Hoyt le contestó bajito, ” Lo mismo haría el Babe”.