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La tercia de ases de aquellos Indios en LMB

COLUMNA DOBLE PLAY

Por: Mtro. Fidencio Liendo Saldaña

Sabia usted, que los Indios de Juárez, que llegaron a Liga Mexicana en 1973, luego de sumar cuatro campañas perdedoras, por solo dos donde sumaron números positivos, en 1979 llegaron a su primera serie final, pero atención, lo lograron de la mano de tres lanzadores abridores, que sumaron, 57 triunfos, solo entre ellos.

Quienes fueron?

Rafael García, Mike Paul y Ed Bane, de hecho ese año, el primero de ellos, estuvo a nada e ganar la triple corona de pitcheo, ya que tuvo 20-6 en ganados y perdidos, 1.69 de efectividad y 222 ponches, ese año, los Indios también tenían en sus filas a los pitchers Teodoro Higuera y Porfirio Gutiérrez, así como a los aun residentes en esta frontera, Antonio Briones, Federico Longoria, Manuel “Zurdo” Delgado y Manuel Bobadilla, que por cierto aun juegan, en la Liga Old Timers, de acá de El Paso, Texas.

De hecho, Mike Paul y Rafael García, son el cuarto y quinto mejores lanzadores de la historia de la Liga Mexicana de verano, en porcentaje de juegos ganados y perdidos, Paul con 187-104 y García con 266-147, algo muy digno de contar, mientras que Ed Bane, hizo tan buen trabajo, que al año siguiente fue llamado por su organización de Grandes Ligas, donde se mantuvo por tres años más.

Ese mismo año, Indios tuvo el tercer mejor record de la liga con marca de 80-53, con un gran más 152 de diferencia entre anotadas (620) y recibidas (468), llegando a la serie final, luego de vencer 4-3 a Nuevo Laredo en playoff, en semifinales por 4-1 al mejor equipo de la liga, Saltillo, pero en la final cayeron 3-4 ante Puebla.

De ese año, a 1984, (6 años), estuvieron en la final en 4 ocasiones, aunque solo lograron campeonar en 1982, cuando sumaron 12-1 en postemporada, ya que vencieron 4-1 a Reynosa y luego limpiaron 4-0 a Saltillo y Tigres, para coronarse; esa campaña, jugo con ellos el lanzador juarense José Peña, que tuvo foja de 10 ganados por un solo perdido.

Los dos años siguientes también llegaron a la gran final cayendo ante Campeche y Yucatán, pero pese a esos tremendos números, en 1985, la franquicia fue vendida a los Algodoneros de Unión Laguna, que jugaban en Torreón, Coahuila, abandonando la plaza de manera inexplicable

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El mágico Tigres de 1965 en LMB, el cuadro del millón

México, D.F. (Tomás Morales) 22 de marzo.- Fue para 1964 cuando el ingeniero Alejo Peralta decidió jugar solamente con jugadores mexicanos, al ver que habían surgido muy buenos prospectos de la Liga Central que él tanto impulsó para que jugaran con prospectos nacionales que un día podrían triunfar en la Liga Mexicana.

A partir de 1959, cuando decidió poner una Escuela de Beisbol en el invierno, se convirtió Alejo Peralta en el máximo impulsor del pelotero nacional y para 1964 el manager ‘Chito’ García se encontró con la orden de jugar sólo con elementos nacionles. Y en 1964 jugaron buena pelota al quedar en cuarto lugar a cinco juegos y medio del campeón Diablos Rojos.

Al desaparecer el famoso equipo “Sugar Kings” de La Habana por el comunismo cubano de Castro, el prestigiado buscador Corito Varona vino a refugiarse en México para 1963 y como su paisano Ángel Vázquez ya estaba al frente de la oficina del Tigres, convenció al ingeniero Peralta para que lo contratara y Corito comenzó a encontrar muy buenos prospectos como los pitchers Vicente “Huevo” Romo y Horacio Solano que los trajo al Tigres. Corito haría historia en el Beisbol mexicano con sus grandes contrataciones. En Cuba había firmado a varios jugadores del “Sugar Kings”, entre ellos al pitcher zurdo Mike Cuellar que luego sería estrella en Ligas Mayores.

Para 1965 los Tigres estaban listos para dar el zarpazo grande y se armó un gran infield con Armando Murillo en tercera, Fernando “Pulpo” Remes en el short, Kiko Castro en segunda base y Rubén Esquivias en primera en el llamado “el infield del millón” ya que cada uno de ellos era un Guante de Oro. Gregorio Luque fue un estrella en el catcheo con un jardín integrado por Manuel Ponce y sus atrapadas maravillosas en el central, Pancho García en el izquierdo y Héctor Barnetche, que sería “Novato del Año”, en el derecho, aunque podía jugar otras posiciones.

Tigres de 1965 fue un equipo increíble ya que a cada rato remontaban pizarras adversas para terminar ganando, parecía que tenían magia. Una vez hasta nuestro director en el diario donde trabajaba, La Afición, Antonio Andere, me dijo al llegar a a redacción: “No me lo tiene que decir, los Tigres ganaron otra vez un juego que parecía perdido.”

Ese año estuvieron tocados por la mano del destino beisbolero, ya que lo hacían una y otra vez, casi todos los días, para terminar con un récord de 82-57 con cuatro juegos de ventaja sobre los Pericos de Puebla que lucharon hasta el final.

Y lo milagros comenzaron desde el inicio de la campaña, como el juego del 11 de abril en el Parque del Seguro y después que habían ganado el primero de una doble jornada. Sin embargo, los Rojos ganaban 6-2 en la novena entrada y todo parecía una división de honores, solo que los felinos anotaron siete carreras en el último inning para terminar ganando 9-6.

Alfredo Ortiz pitcheó ocho innings excelentes por el México, pero los Tigres atacaron en el noveno con dobletes de Pancho García y Héctor Barnetche, siguendo Gregorio Luque con sencillo productor y Tomás Herrera llamó a su estrella del relevo Mario Peláez, quien en esta ocasión no pudo hacer funcionar a sus pitcheos de nudillos. Con pasaporte a Ricardo Garza se llenó la casa y Armando Murillo también fue pasaportado para poner el juego 4-6 y casa llena.

Había un solo out y ya el momento era preocupante para los Rojos. Kiko Castro dio rola para el segundo out pero entró la carrera cinco del inning. Con hombres en tercera y segunda, el empate y la ventaja, Rubén Esquivias dio el batazo de la voltereta, doblete al left-centro y ya ganaban los Tigres 7-6. Ya sobre el relevista Jerónimo Ambrosio hubo triple de Manuel Ponce y sencillo del “Pato” Hernández para completar el rally que dio al Tigres una victoria de 9-6. Al terminar la doble jornada, el manager Tomás Herrera ordenó a todo el equipo a una práctica que duró hasta la noche del domingo.

A los pocos días y en el mismo Parque del Seguro, los Tigres perdían 7-0 en seis entradas ante Monterrey con el veloz Ramón López en la lomita sultana. Pero la misma magia otra vez: una carrera en la séptima, cuatro en la octava y perdían 6-8 cuando Rubén Equivias abrió la novena con hit y fue empujado por doblete de Ricardo Garza, Ricardo Corazón de Tigre. Y un hit de Armando Murillo con dos outs trajo la carrera de empate y el juego se fue a extra innings.

Y en la entrada 11, relevando Panchillo Ramírez, Fernando Remes abrió con hit y un toque de Murillo se convirtió en imparable. Remes avanzó a tercera en elevado y anotó la carrera del gane en una rola de Odeb Plascencia entre primera y segunda. Los Tigres habían ganado un juego que perdían 7-0 en la séptima. Y esto sucedió a cada rato con los demás equipos odiando a los felinos por estos triunfos increíbles y por estar jugando con solamente peloteros mexicanos.

José Peña fue el máximo ganador del equipo con 16 triunfos, abriendo y relevando, con 14 éxitos de Arturo Cacheux y 11 de Horacio Solano, contando con el “bombero” Enrique Castillo que había surgido en la escuela del Tigres de 1959, nativo de La Barca, Jalisco, paisano de “Tuza” Ramírez que fue pitcher estrella de los Diablos Rojos en los cuarenta. De los titulares, Kiko Castro fue el mejor bateador con .340, aunque Ricardo Garza, casi siempre como el emergente de oro felino, terminó con .389.

Héctor Barnetche fue el Novato del Año y tuvo .321, con Manue Ponce en .314, Rubén Esquivias en .308 y Armando Murillo en .306. Por primera vez en este 1965 se nombró al Ejecutivo del Año de la Liga Mexicana y el ganador lo fue el Lic. Jorge Pulido, quien estaba al frente de la oficina del Tigres campeón.

Diablos Rojos vence a a Pericos y avanza a la final de la zona sur en la LMB

Tras cuatro años de ausencia, los pingos regresan a la serie por el campeonato divisional esperando rival de la serie que sostienen Leones de Yucatán y Guerreros de Oaxaca

Los Diablos Rojos del México se convirtieron en los primeros finalistas de la zona sur del campeonato de otoño en la Liga Mexicana de Beisbol al vencer por marcadores de 7-3 y 3-1 a los Pericos de Puebla en el Estadio Hermanos Serdán durante los juegos 4 y 5 de la primera serie de playoff.

El cuarto juego de este compromiso comenzó la tarde del sábado, sin embargo, la lluvia impidió la conclusión del mismo cuando la lluvia se presentó sobre la casa de la novena emplumada mientras se llevaba a cabo la octava entrada y los visitantes ganaban 4-2.

Este domingo el juego se reanudó a partir de las 13:00 horas en las mismas condiciones en las que se suspendió. Los escarlata dieron el estacazo final en la novena entrada con producciones de Michael Choice y Carlos Figueroa, además de aprovechar un wild pitch del relevista Enrique Burgos.

Los Pericos acortaron la distancia en la conclusión del último episodio con una carrera anotada por Bernardo Heras, sin embargo, no fue suficiente para evitar la caída y que Diablos ampliara su ventaja 3-1 en la serie.

Dos horas después de concluida la reanudación del cuarto encuentro, dio comienzo el quinto choque con los Pericos saltando al terreno en una salida sin mañana.

Los visitantes pegaron primero en la apertura del primer inning. Con hombre un corredor en posición anotadora, Luis Jiménez dio un sencillo al prado izquierdo para producir la primera rayita del encuentro.

En el tercer rollo, el dominicano Jiménez volvió a hacer daño al pitcheo poblano con un cuadrangular de dos carreras que hizo abandonar la pelota del parque por los límites del jardín izquierdo.

En el lucky seven, los Pericos se quitaron la blanqueada con un sencillo de Oscar Sanay que sirvió producir la única carrera para su causa. Tras el daño, el bullpen visitante se combinó para 2.1 entradas sin aceptar imparable.

El abridor escarlata Luis Alonso Mendoza lanzó por espacio de 6.2 entradas en las que admitió siete hits, una carrera, admitió dos bases por bolas y a cambio ponchó a cuatro bateadores.

Tras cuatro años de ausencia, los pingos regresan a la serie por el campeonato divisional esperando rival de la serie que sostienen Leones de Yucatán y Guerreros de Oaxaca. La última ocasión en la que Diablos peleó por un título divisional fue en 2014 cuando pertenencian al sector norte y eliminaron a los Sultanes de Monterrey en cuatro encuentros. Posteriormente barrieron a Puebla en la Serie del Rey y se proclamaron campeones del circuito.