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Liga Mexicana de Béisbol (LMB)

Meléndez y Flete no son suficientes: Saraperos también debe cambiar desde adentro

Meléndez y Flete son un gran primer paso, pero Saraperos necesita autonomía deportiva, revisar su estructura interna y recuperar la confianza con resultados.

Hay razones para ilusionarse con los Saraperos de Saltillo. La llegada de José “Joe” Meléndez como presidente ejecutivo y Kelvis Flete como director deportivo representa un primer paso sólido rumbo a 2027. Son dos hombres con experiencia, contactos y antecedentes que justifican pensar que la oficina deportiva quedó en mejores manos.

Pero decir que “Saltillo está de regreso”, como plantea Héctor Bencomo, me parece adelantarnos varios capítulos.

Saraperos todavía no ha presentado su plan deportivo, no conocemos las primeras decisiones sobre el roster y tampoco sabemos qué modificaciones acompañarán la llegada de los nuevos directivos. Sobre todo, falta resolver una pregunta que ha acompañado a la organización durante los últimos años: ¿tendrán Meléndez y Flete verdadera autonomía para trabajar?

Desde la llegada del ingeniero Jorge Cantú, el problema difícilmente puede reducirse a la falta de inversión. Saraperos ha destinado recursos, contratado jugadores reconocidos, cambiado managers y buscado diferentes fórmulas para recuperar protagonismo. El compromiso de su propietario con el equipo tampoco parece estar en discusión.

Sin embargo, los resultados no han acompañado ese esfuerzo.

Cantú ha reconocido públicamente su interés por involucrarse en las decisiones de la organización. Que un propietario quiera conocer su equipo, aprender y participar no necesariamente es negativo. El problema aparece cuando esa intervención invade las responsabilidades de las personas contratadas precisamente por su conocimiento del béisbol.

Ahí estará, para mí, la primera gran prueba de esta nueva estructura.

Meléndez y Flete no necesitan únicamente presupuesto. Necesitan margen para tomar decisiones, equivocarse, corregir y construir el proyecto que consideran adecuado. Si Saraperos buscó a dos de los ejecutivos más cotizados disponibles, tiene poco sentido contratarlos para después limitar su capacidad de decisión.

Meléndez ya ha trabajado en organizaciones con propietarios involucrados y recursos importantes. Flete llega con una reputación construida alrededor de la evaluación de talento y, particularmente, del mercado de extranjeros. Ahora deben demostrarlo en Saltillo.

Pero también necesitan descubrir por qué tantas apuestas anteriores no funcionaron.

Por Saraperos han pasado jugadores con antecedentes suficientes para pensar que podían marcar diferencias y que nunca terminaron por hacerlo. Por eso el diagnóstico rumbo a 2027 debería ir más allá de buscar otro bateador de Grandes Ligas o anunciar un pitcher con un currículum atractivo.

Hay que revisar qué sucede dentro de la organización.

¿Cómo está el clubhouse? ¿Qué ambiente encuentra un jugador cuando llega a Saltillo? ¿Existe estabilidad alrededor del cuerpo técnico? ¿Qué procesos deportivos necesitan cambiar? ¿Por qué determinadas contrataciones que parecían correctas sobre el papel no produjeron el resultado esperado?

Y la reestructuración tampoco debería detenerse en el terreno.

Durante 2026 hubo mejoras perceptibles en la experiencia dentro del estadio. Como aficionado que asistió al Parque Francisco I. Madero, pude notar cambios en aspectos que durante años habían generado quejas. Ese avance demuestra que la organización puede identificar problemas y corregirlos.

Ahora necesita aplicar ese mismo ejercicio a toda su operación.

Por eso tampoco comparto la idea de reducir el escepticismo a ignorancia o etiquetar como “pseudoaficionados” a quienes todavía no creen.

Claro que alrededor de Saraperos existe ruido. Facebookeros, páginas de aficionados, rumores y publicaciones que convierten cualquier versión en una posible contratación ayudan a elevar las expectativas. Y la propia afición sarapera, hambrienta de volver a sentirse protagonista, puede entusiasmarse rápidamente.

Pero detrás de esa desconfianza también existen años de decepciones.

La afición tiene derecho a esperar antes de volver a creer.

Eso no significa negar lo positivo. Meléndez y Flete son dos contrataciones que merecen reconocimiento. Hay recursos y existe una plaza que respira béisbol. Los ingredientes para construir algo importante están presentes.

Lo que todavía no existe son resultados de esta nueva administración.

No necesito ver contrataciones rimbombantes para creer en el proyecto. Quiero conocer el plan. Quiero saber cómo van a trabajar, quiénes los acompañarán, qué problemas identificaron y qué estructura pretenden construir.

Sobre todo, quiero ver que se les permita ejecutarlo.

Saraperos pueden estar frente al comienzo de una etapa distinta. Hay razones para recuperar parte de la ilusión y observar 2027 con interés.

Pero la credibilidad no puede pedirse por adelantado.

Esta vez Saraperos tendrá que ganársela

Me considero apasionado entusiasta del béisbol, nacido en Chihuahua y actualmente radicando en Monterrey, Nuevo León. Desde 2009, junto con Julio Hernández, fundamos ‘Hablemos de Béisbol’ con el objetivo de compartir nuestra pasión por el rey de los deportes. Aquí, encontrarás artículos y análisis sobre la Liga Estatal de Chihuahua, así como todo lo relacionado con la MLB, LMB y LMP. Si eres un amante del béisbol, ¡estás en el lugar correcto para estar al tanto de las últimas noticias y opiniones sobre este emocionante deporte!

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